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Amanecer Espiritual

CAPITULO DIECINUEVE

Tipos de Vida – Mental – Astral – Física



Podemos decir que la vida física, visible e invisible tiene tres aspectos: Mental, Emocional-sensorial o Astral y Físico, o sea que en principio existen tres tipos de vida: Vida Mental, Vida Astral y Vida Física.
De aquí en más trabajaremos con el término Astral para simplificar el tratamiento debiendo recordar siempre que es sinónimo de “Emocional-sensorial”.
Así como la vida física se manifiesta a través de un cuerpo físico, los demás aspectos también poseen su propio cuerpo; la vida mental lo hace a través del cuerpo mental y la vida astral a través del cuerpo astral.
Estos cuerpos se relacionan entre sí a través de otros cuerpos que desarrollaremos más adelante. Son interdependientes.
Repasemos ahora el concepto de “plano”. Todo lo que existe ocupa un lugar en el espacio, por lo tanto toda vibración existente ocupa un lugar en el espacio. Toda vibración tiene una calidad determinada que la diferencia de las demás, así la mental, la astral y la física son distintas calidades, por lo tanto se agrupan cada una de ellas en un lugar propio. Ese lugar donde se agrupan cada una de las distintas calidades de vibraciones se denomina Plano, o sea que hay un plano físico, un plano mental y un plano astral.
Cada plano abarca todas las frecuencias que puede tener ese tipo de vibración, de la más densa a la más sutil.
El ser forma sus cuerpos tomando vibraciones de los planos respectivos, el cuerpo mental del plano mental, el cuerpo astral del plano astral y el cuerpo físico del plano físico.
La calidad vibratoria de estos cuerpos o la clase de vibración que los componen es muy distinta una de otra.
Esta diferencia determina la jerarquía que existe entre uno y otro: el de mayor jerarquía es el cuerpo mental, cuyas vibraciones son más sutiles que las astrales; luego el astral, que es más sutil que el físico.
Así la vibración física más sutil nunca alcanzará a la vibración astral más densa y la astral más sutil nunca alcanzará a la vibración mental más densa, por lo tanto es necesario que exista un nexo entre ellos para poder estar interrelacionados.

Cuerpo       + Sutil
       ‘
       ‘
Mental       + Denso
Cuerpo       + Sutil
       ‘
       ‘
Astral       + Denso
Cuerpo       + Sutil
       ‘
       ‘
Físico       + Denso

Para vivir en armonía con las jerarquías naturales debe primar en nuestra vida el aspecto mental por sobre el astral y el físico.
En nuestra humanidad prevalece primordialmente el aspecto astral o sea que se maneja con las sensaciones y emociones, muy pocos dan preponderancia al aspecto mental y en algunos todavía prevalece el aspecto físico.
La humanidad entera debe lograr a través de su evolución y progreso llegar a predominar con su mente por sobre los otros aspectos, astral y físico.

VIDA FISICA

Debemos cuidar nuestro cuerpo físico, eliminar el alcohol, el tabaco, las carnes rojas, el café y todo aquello que sea toxico o aditivo.
Si nuestro cuerpo físico está intoxicado, es tosco, grosero, vibra en densidad, por lo tanto como nuestros cuerpos mental y astral se manifiestan a través del cuerpo físico también vibraran en densidad.
Si cambiamos nuestro alimento por substancias libres de toxinas, puras, hacemos ejercicios físicos, caminatas, deportes, etc., y logramos un cuerpo físico sano, armónico, nuestros aspectos astrales y mentales se manifestaran más armónicamente, más puros.
Es imposible tener un cuerpo físico puro y que nuestro astral y mental sean impuros ya que para lograrlo debemos poner nuestra mente y nuestros deseos en bien de ese objetivo y si nos dejamos manejar por vibraciones bajas así será nuestra alimentación. Tampoco podemos tener un cuerpo físico impuro y que nuestro astral y mental estén obrando elevadamente, porque estos tres cuerpos están interrelacionados y hay una relación directa en la frecuencia vibratoria que los anima.
Es probable que si los cuerpos astral y mental toman contacto con vibraciones elevadas que necesitan de un cuerpo físico depurado para sus manifestaciones, el cuerpo físico alimentado con carnes rojas, tabaco, alcohol, manifieste síntomas desagradables que si bien es pasajero, sucederá cada vez que queramos tomar contacto con vibraciones superiores. Tengamos en cuenta que también interferimos con el estado de nuestro cuerpo físico en esa elevación
Al alimentarnos con carnes rojas, alcohol, tabaco y ni hablar si consumimos droga, no solo intoxicamos nuestro físico, sino que además atraemos con estas emanaciones a seres desencarnados que todavía no han podido elevarse y que gozan con estas emanaciones.
En consecuencia nos rodean tratando de influir en nuestros pensamientos y deseos para reforzar los vicios que tenemos y aprovechar esas sensaciones. Pensemos que esos seres desencarnados están desesperados por no poder alimentar sus vicios ya que no tienen cuerpo físico para ello, entonces se acercan a nosotros para poder conectarse con esas sensaciones. Se conectan a través del plano astral desde donde tomamos nosotros las vibraciones para formar nuestro cuerpo astral y por lo tanto quedamos ligados a él como están ligados esos seres que de esta manera pueden percibir nuestras sensaciones y también sentirlas ellos.

VIDA ASTRAL

Como en el cuerpo astral se manifiestan las emociones y sensaciones, si vibra en densidad, es susceptible de las pasiones y emociones más bajas, en cambio si vibra sutilmente responderá a emociones y sensaciones más elevadas.
Esta tónica vibratoria está dada por la clase de emociones y sensaciones a que acostumbramos a hacerlo vibrar constantemente.
El cuerpo astral responde a estímulos del cuerpo físico y del cuerpo mental tendiendo a repetir los sentimientos o emociones con los cuales está familiarizado.
Como todo cuerpo se desarrolla con el uso, formándose en él hábitos y costumbres en la repetición de emociones y sensaciones similares. Lo mismo ocurre con el cuerpo mental.
Toda emoción o sensación que nos afecte impacta sobre el cuerpo astral, por lo tanto todas nuestras acciones que impliquen una emoción o sensación irán marcando nuestro cuerpo astral. Por lo tanto debemos cuidar nuestros pensamientos, nuestras acciones, a que nos estamos acostumbrando, que tipo de música escuchamos, que películas miramos, etc., aún la más pequeña de nuestras acciones influyen sobre nuestro astral.
Por ejemplo, los viajes es otro de los factores que afectan nuestro astral que es influido por el estado vibratorio de los lugares que se visitan.
La montaña, el campo, las sierras, el mar, nos brindan un sinfín de sensaciones benéficas que está dado no solo por su pureza vibratoria sino además por la irradiación de las “simientes divinas” purísimas que experimentan en esos lugares y que dan una tónica vibratoria sutilísima que impacta benéficamente sobre nuestro cuerpo astral, mental y físico.
Por eso cada tanto debemos efectuar ese cambio vibratorio visitando alguno de estos lugares beneficiosos para nuestra salud mental, emocional y física. No hace falta viajar lejos, puede ser un parque, una plaza.
Los ruidos de la ciudad producen ansiedad, excitación, irritan los nervios y esto además se acentúa por la cantidad de otros seres que se hallan en el mismo estado de ansiedad y excitación y que se influyen unos a otros y crean un clima denso.
Debemos tener muy en cuenta a que lugares frecuentamos, lugares donde se consume mucho alcohol, donde hay droga, donde hay sexualidad mal encaminada y aunque nosotros no participemos somos influidos por esas vibraciones negativas.
Recordemos que en el momento de encarnar formamos nuestro cuerpo astral con materia (vibraciones) del plano astral o sea que quedamos en contacto vibratorio permanente con dicho plano.
Cada una de nuestras emociones o sensaciones, tanto positivas como negativas, al estar en contacto con el plano astral, atraemos de dicho plano vibraciones afines y reforzamos esos aspectos.
Debemos tener presente que además retroalimentamos el plano astral con nuestros sentimientos y sensaciones lo que marca la necesidad de actuar siempre positivamente para ir purificando el plano y eliminando poco a poco las vibraciones negativas imperantes en él y que influyen sobre la humanidad.

VIDA MENTAL

Nuestro cuerpo mental o mente humana genera innumerables pensamientos o formas mentales conformadas por vibraciones de determinada calidad y frecuencia.
Si estos pensamientos son de carácter intelectual o impersonal se generan con vibraciones mentales solamente; por ejemplo un pensamiento sobre las matemáticas.
Si en cambio el pensamiento incluye algo de sentimiento como ser, egoísmo, envidia, cariño, amor, deseos de bien, genera también vibraciones emocionales-sensoriales o astrales. El sentimiento que genera nuestro pensamiento debe ser manifestado a través de nuestro cuerpo astral o emocional-sensorial por eso genera las vibraciones astrales correspondientes.
Si el pensamiento es bajo, negativo, genera vibraciones mentales y astrales de muy baja frecuencia, densas y oscuras.
Si el pensamiento es de carácter espiritual, elevado, de deseos de bien, armonioso, si el ser esta vibrando en amor, en un sentimiento profundo, genera vibraciones mentales y astrales muy sutiles, de alta frecuencia, brillantes y luminosas.
Aquí debemos tener presente que estamos ligados al plano mental y que por lo tanto cada uno de nuestros pensamientos atrae vibraciones afines de ese plano y se fortalecen y además retroalimentamos ese plano con nuestros propios pensamientos.
Si son pensamientos negativos reforzaremos los focos negativos de ese plano en cambio si son positivos ayudaremos a purificarlo.
Esas vibraciones o formas mentales, cualquiera sea su frecuencia, tienen dos efectos:
Efecto Irradiante; es decir, que queda irradiando en el plano en su propia frecuencia. Debemos recordar aquí que todas las vibraciones mentales moran en el plano mental y desde allí son tomadas por las mentes que vibren en afinidad con esa forma mental.
Podemos ver así que algunos conceptos y hasta frases o palabras utilizadas en el conocimiento aparecen en medios gráficos, televisivos, o escuchados de alguna persona; esto se debe a que son tomadas por afinidad del plano mental donde moran todas las formas mentales inclusive las que se generan en nuestros momentos de meditación o de estudio espiritual.
Puede pasar que algunas de estas formas mentales generadas por otras mentes asalten nuestros pensamientos queriendo introducirse en nuestra mente. Si uno de esos pensamientos capta nuestra atención, lo tomamos como si fuera propio, lo fortalecemos y lo transformamos en un pensamiento propio, somos responsables de todo lo que produzca, tanto en bien como en mal.
En cambio si lo rechazamos, si nos damos cuenta que “no puedo pensar de esta manera” y lo eliminamos de nuestra mente no somos responsables de lo que ese pensamiento produzca.
Si un pensamiento nuestro es tomado por una o más mentes y fortalecido antes de plasmarse en lo físico, somos responsables de su acción final, siempre tanto en bien como en mal.
Efecto Envolvente; es decir, que rodea al ser que lo generó, si es personal, o al ser al cual va dirigido. Lo rodea hasta tanto vibre en afinidad con esa vibración y refuerce su propio pensamiento.
Si es una vibración positiva, de amor, de deseo de bien, rodea al ser hasta el momento de actuar.
Si es una vibración negativa debemos tener en cuenta lo siguiente: Si al ser al que va dirigido le corresponde sufrir la influencia de ese pensamiento queda rodeando a ese ser hasta tanto se produzca dicha influencia. Si por el contrario, no le corresponde, esa vibración vuelve a su origen, es decir, al ser que la generó y refuerza su negatividad.
De todas maneras siempre somos responsables de su acción final y esa acción final ya sea en bien o en mal volverá indefectiblemente a nosotros. Si es negativa constituirá parte de nuestro karma, de nuestras acciones que deberemos revertir y si es positiva redundará en nuestro beneficio espiritual.
De este efecto envolvente debemos rescatar que todo pensamiento que conlleve el deseo de bien hacia otro ser, lo rodea por siempre hasta tanto pueda actuar. Esto quiere decir que aún cuando nos parezca que nuestros pedidos no hicieran efecto y el ser por el cual pedimos siguiera “igual” o “peor” no debemos desfallecer en nuestro intento, pues debemos tener la seguridad que en algún momento esa vibración ayudará a ese ser sin importar el tiempo que transcurra.
Las formas mentales no desaparecen como tales hasta tanto no se transformen en un hecho, en una circunstancia, en lo físico, en lo terreno.
Por lo tanto debemos estar muy atentos para ver que tipo de formas mentales estamos generando ya que una vez emitidas quedan vibrando en el plano mental y somos responsables de su resultado.




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