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Amanecer Espiritual

CAPITULO CATORCE

Reencarnaciones

Desarrollo Espiritual


Reencarnaciones


Para aquellos que carecemos de conocimiento espiritual, la vida y la muerte constituyen misterios insondables, cuya profundidad nos conmueve o nos aterra. No debemos limitar a nuestro humano vivir la existencia de nuestra vida.
Vida es la energía que sustenta al universo infinito y eterno y todo cuanto existe, es decir que conforma cada partícula, cada átomo, cada molécula, y cada célula de la materia de todo el universo.
Hasta ahora podemos definir dos tipos de vida en nosotros, una Vida Superior, Espiritual, o Vida Verdadera y otra vida que es vida de forma o vida aparente, vida humana.
Nuestro espíritu necesita formas humanas para poder lograr evolución y progreso, pero no nacemos ni morimos porque nuestro espíritu ya existía antes de nacer y sigue viviendo después de morir.
Los minerales, los vegetales, los animales, los hombres, todos sufren un proceso de evolución que es fácil de ver a través de la historia.
Si analizamos a los grandes saurios y a los animales actuales veremos una evolución hacia formas más sutiles.
Si comparamos al hombre primitivo y al hombre de nuestra civilización apreciaremos una evolución hacia lo más sutil en lo físico y un mayor progreso del aspecto mental y emocional-sensorial.
Si analizamos, todo lo que existe en el universo está atado a la ley de evolución, es decir que todo evoluciona.
Aun aquello que es invisible pero que podemos reconocer como lo son nuestros pensamientos, nuestras ideas, nuestras reacciones, nuestros sentimientos, son hoy investigados en el ámbito científico, psicológico y médico. Sabemos como se manifiestan pero no sabemos como se originan.
Volvemos a repetir, la Vida es espíritu en esencia, es de origen divino y trae en sí todas las facultades divinas, libre albedrío, voluntad, discernimiento, poder de acción, amor, humildad, fraternidad, etc., y debe en consecuencia experimentar en mundos como el nuestro para ir desarrollando todos esos aspectos.
¿Para que encarnamos sucesivamente? De lo expresado hasta aquí se deduce que para que evolucionen los aspectos espirituales que nos dan origen. ¿Podrían todos estos aspectos desarrollarse en una sola vida? ¿Podríamos en una sola vida llegar a tener el nivel de un científico? Sin embargo todos tenemos la posibilidad de desarrollar nuestros aspectos hasta llegar a ese nivel y también sobrepasarlo.
Al mismo tiempo deben evolucionar paralelamente los aspectos físicos, deben ir sutilizándose para poder manifestar nuestros aspectos mentales y emocionales mas sutilizados.
En nosotros ese progreso evolutivo se logra en todos los aspectos que nos presenta la vida espiritual y la vida humana a través de las experiencias que se rigen por la ley de experiencias.
Como dijimos si comparamos la inteligencia y la capacidad mental actual, con la inteligencia y la capacidad mental de un hombre primitivo, debemos reconocer que existe entre la inteligencia y la capacidad mental de ambos una gran diferencia. Cada uno está en un punto mental diferente y ambos puntos están separados entre sí por una enorme distancia.
No podemos suponer que Dios creó a un ser con mucha inteligencia y a otro totalmente ignorante, pues ello constituiría una injusticia imposible de suponer.
Si determinamos entonces que entre ambos puntos evolutivos hay muchos otros, de capacidad mental e inteligencia, y si analizamos a quienes conforman esta humanidad veremos que existen diferentes puntos de inteligencia y capacidad mental en los seres, que en definitiva son los puntos que separan en escala progresiva la mente del hombre primitivo de la del científico.
Esto significa que hay muchos puntos evolutivos entre el hombre primitivo y el hombre de ciencia y no es una diferencia de "nacimiento" sino de evolución, es decir que tiene mayor desarrollo de sus capacidades. ¿Como se logra esa mayor capacidad? Seguramente que a través de un mayor uso de las mismas. ¿Esto se lograría en una sola vida?
¿Como hacemos esas experiencias desde el punto de vista vibratorio?
Cuando nuestro espíritu necesita hacer experiencias en los mundos, cualquiera sea él, debemos tomar materia existente en ese mundo para poder experimentar.
Es decir que no podemos con nuestra parte espiritual que es nuestro verdadero yo superior, nuestra esencia, nuestra vida verdadera, tomar contacto con aspectos físicos pues estas vibraciones son totalmente distintas en densidad y cohesión, o sea que debemos tomar vibraciones físicas para contactarnos con lo físico, tanto sea físico visible (cuerpo humano) como físico invisible (mente y alma humanas con sus pensamientos sentimientos y sensaciones) así como tomamos vibraciones espirituales para contactarnos con lo espiritual.
Entonces el Ser, o sea nosotros, “Espíritu Esencial” ubicados en el plano espiritual que nos corresponde de acuerdo a nuestro punto evolutivo, planificamos, en ese plano espiritual, las superaciones a realizar, las tareas espirituales y el desarrollo de nuestras facultades, siempre de acuerdo a la Ley de Reencarnaciones quien nos permite elegir solo aquello para lo cual estamos preparados, acorde con nuestro punto evolutivo.
Esto es debido que al encontrarnos libre de toda atadura en el espacio tendemos a planificar cosas que luego en los planos de experiencias no son tan fáciles de realizar y que pueden escapar a nuestra evolución.
Para realizar lo planificado el ser debe enviar una partícula de su todo o esencia divina que pueda ser contenida en un plano físico denso, ya que los mismos no pueden contener a un Ser en toda su dimensión pues la fuerza vibratoria destruiría la materia.
Debemos pensar que nuestro aspecto espiritual es muy sutil y por lo tanto la energía que contiene es mucho mayor que en cualquier aspecto físico.
Esta partícula queda conectada con su esencia como si fuera un tentáculo, es decir que el espíritu permanece en el espacio siempre, y solo experimenta enviando una partícula de si mismo.
Al proyectar de sí la partícula, esta se conforma por una proyección de mente y alma que en este nivel se denominan mente y alma superior. Esta mente y alma superior tienen por finalidad almacenar es decir absorber las vibraciones de las experiencias realizadas en el plano humano, es decir que se graban en ellas tanto las superaciones logradas aunque sean parciales y los errores que se deben revertir.
Esto significa que lo poco que logremos en una encarnación será registrado por nuestra partícula proyectada y mantenida para nuestra próxima experiencia, es decir que nada de lo realizado se pierde. No debemos culparnos por no poder efectuar alguna superación en su totalidad ya que lo poco que logremos quedará en nuestra partícula y por lo tanto favorecerá a nuestra próxima encarnación.
No olvidemos que esa partícula contiene el plan efectuado por nosotros en el espacio.
Esa partícula se ubica en el plano astral del mundo en el que nos corresponda experimentar. El plano astral es aquel que rodea a cada uno de los mundos existentes en todo el universo y que contiene a todas las proyecciones espirituales en cada uno de ellos. Esas proyecciones se mantienen en el plano astral hasta tanto se haya terminado todo lo planificado en el espacio, en el plano espiritual. Esto quiere decir que la partícula que se halla en el plano astral va a encarnar varias veces hasta tanto se agote lo planificado por el ser.
A la partícula ubicada en el Plano Astral la llamaremos “Espíritu en Proyección” y es la que planifica absolutamente todos los detalles, desde la familia humana -quien provee la genética, la genealogía, el entorno familiar, el aspecto económico, social, educacional-, la forma de desencarnar, -que puede ser armoniosa, dolorosa, violenta, en absoluta paz, etc., según convenga a la purificación de los aspectos a revertir que tenga cada espíritu y sus tareas espirituales-, y la totalidad de las necesidades humanas para el cumplimiento del plan.
En cuanto a las desencarnaciones violentas debemos pedir que el ser tome prontamente luz y que se ubique en su nueva circunstancia de vida para poder elevarse y continuar con su experiencia.
Demás esta decir que cuando vemos sufrir a un ser que está por desencarnar debemos pedir para que no se rebele, para que acepte lo que le pasa de la mejor manera posible en el convencimiento que es lo que más conviene a su progreso evolutivo. Además puede darse el caso de un ser de cierta evolución que necesite purificar rápidamente sus aspectos para continuar con una tarea espiritual de envergadura, por lo tanto es doloroso para nosotros pero no para él porque de esa manera logra un rápido avance evolutivo, o un ser elevado que realiza una desencarnación dolorosa, una larga enfermedad, como tarea no solo para su entorno sino para la ciencia, la medicina, etc.
Aquí deberíamos hablar de las “Tareas en línea”. Cuando un ser recorre un camino espiritual y actúa de acuerdo con su conciencia en el convencimiento de que las vibraciones actúan por afinidad, el hecho de ofrecerse para la superación de un trance doloroso como ayuda a todos lo seres que están pasando por un problema igual o similar ya que están conectados por la misma vibración, hace que ellos reciban la fuerza de nuestra acción y los ayude a su propia superación.
Por ejemplo: cuando pedimos por un enfermo este está conectado con todos los enfermos de su misma dolencia o similar por ser una vibración afín y entonces la ayuda que se recibe por ese pedido actúa sobre todos los que así les corresponda recibir y que estén en condiciones de recepción. Aquí debemos recordar que las vibraciones generadas por nuestros pedidos no se pierden, rodean a los seres hasta tanto puedan actuar, es decir hasta que estén en condiciones de recibir.
Lo que no podemos manejar son las circunstancias bajo las cuales haremos nuestras experiencias humanas ya que las mismas no dependen de nosotros sino de aquellos hechos que suceden a nuestro alrededor y que no sabemos cuando van a ocurrir.
La ley de Experiencias es la que acerca a cada ser las circunstancias humanas que correspondan de acuerdo a lo que deba ocurrir en su vida, en tiempo y forma, utilizando cada uno de los hechos o acontecimientos que pueden parecernos fortuitos, pero que están manejados por dicha Ley.
Es decir que utiliza todos los hechos humanos acaecidos o por ocurrir de acuerdo a las necesidades de toda la humanidad haciendo llegar a cada uno de nosotros lo necesario para ayudarnos a cumplir con lo planificado.
Aquí también interviene la Ley del Amor que amortigua cada uno de los hechos de acuerdo a como nos encontremos para poder superarlos, es decir que no permite que nos llegue una circunstancia que nos sobrepase, aun poniendo toda nuestra voluntad en ejercicio, pues el resultado seria obvio y contradeciría la Justicia Divina.
Una vez ubicada la partícula en el plano astral esta se proyecta al plano físico tomando la materia que le corresponda y que tendrá una proyección de mente y alma denominada mente y alma humanas.
Entonces repasando decimos que el Ser que se mantiene en su plano espiritual de acuerdo a su punto evolutivo denominado “Espíritu Esencial” compuesto por mente y alma espiritual, proyecta una partícula al plano astral del mundo denominado “Espíritu en Proyección” compuesto por mente y alma superior y de allí toma materia como “Espíritu Encarnado”, compuesto por mente y alma humanas y cuerpo físico, que es el que le permite a la mente y alma humanas expresarse en un mundo de formas como el nuestro.
Una vez pasada la experiencia humana de una vida se procede a la desencarnación. Esta desencarnación esta prevista por el ser quien la ha solicitado de acuerdo a sus necesidades de purificación. Ya lo hemos analizado.
Debemos desechar la idea de la muerte, porque ésta no existe, y considerar la desencarnación como un acto natural que nuestro espíritu ha realizado ya muchísimas veces y que debe seguir realizando hasta que haya cumplido con todas las experiencias de un mundo físico como el nuestro, en el cual es preciso tomar cuerpo material, es decir, encarnar para experimentar, y luego desencarnar para liberarse de la materia una vez realizada nuestra efímera vida humana.
Los humanos llamamos muerte al hecho de dejar la materia, pero ya vemos que esto no significa cesación de vida y jamás dejaremos de vivir en nuestro espíritu, pues todo continúa viviendo, bajo otro aspecto o estado vibratorio, aunque no podamos captarlo con nuestros sentidos.
Cuando desencarnamos ¿que pasa con nuestro cuerpo físico? Vuelve a su estado de origen, es decir, se descompone en todos los elementos que lo formaron. Vuelve a sus elementos primarios; calcio, magnesio, agua, oxígeno, etc. o se transforma en energía calórica en el caso de la cremación. Este último tema, la cremación merece un tratamiento puntual.
¿Que pasa con nuestros aspectos espirituales como el aspecto mental, que es el que expresa los pensamientos, y con el aspecto de alma que es el que expresa los sentimientos y sensaciones?
Estas se descomponen en sus vibraciones originales.
Es decir, las vibraciones físicas invisibles que conforman el aspecto mental vuelven al plano mental y las vibraciones físicas invisibles que conforman el aspecto de alma vuelven al plano astral o emocional-sensorial. Claro que para que ocurra el desprendimiento de los aspectos de mente y alma humanas del cuerpo físico deben pasar aproximadamente cuatro días.
Esto lo podemos observar en varias culturas orientales y en las culturas indígenas de nuestro continente quienes veneraban el cuerpo durante cuatro días y luego procedían, en algunos casos a la momificación o al crematorio.
Una vez desencarnados pueden ocurrir dos cosas: Que tomemos rápidamente noción de nuestra desencarnación y procedamos a elevarnos a nuestra partícula o “Espíritu en Proyección”, desprendiéndonos de la mente y alma humanas o que quedemos atados al plano físico por estar obsesionados con nuestros logros materiales y no poder abandonarlos lo que significa un gran sufrimiento ya que mantenemos nuestra mente y nuestra alma humanas pero no podemos expresarnos por no tener cuerpo físico que lo permita. Veremos como se apoderan de nuestras cosas sin poder hacer nada. Esto puede durar poco o mucho tiempo debido a que los seres van tomando conciencia de su desencarnación poco a poco.
También podemos estar muy arraigados con nuestra familia y como esta nos reclama permanentemente con angustia o con dolor esto también es una interferencia para nuestra elevación, dado que al ver así a nuestra familia no queremos elevarnos sin ayudarlos previamente. Una cosa es recordarlo con cariño, con amor, lo que hará que el ser sienta ese amor y se eleve con felicidad o se mantenga en el plano pero sin sufrir porque ve bien a su familia.
Al permitir que ese ser se eleve a su partícula en el plano astral no estamos cortando nuestra comunicación ya que los seres que se hallan en ese plano pueden perfectamente tomar contacto con nosotros, a través de nosotros mismos o a través de algún ser que tenga una sensibilidad especial.
Podemos llegar a ver en la oscuridad su figura rodeada de una luz tenue dado que el ser que ya ha hecho experiencia en este plano adquiere la facultad de poder manejar las vibraciones físicas visibles e invisibles del plano y mediante ellas tomar contacto visual mediante el armado sutil de su propia figura, o mediante la sugerencia de pensamientos lo que parecerá que nos están hablando, o muchas veces sentir su presencia que será algo hermoso y que nos hará estremecer.
No hace falta que seamos un ser de cierta evolución para percibir estos fenómenos sino que esto se debe a que hay una afinidad vibratoria lograda durante el contacto de esta vida y seguramente de muchas vidas anteriores durante las cuales nos hemos relacionados de distintas maneras.
Una ves que el ser procede a su elevación comienza a despojarse de la mente y alma humanas incorporando a la mente superior y el alma superior, que constituyen la proyección en el plano astral, “Espíritu en Proyección”, lo logrado en el desarrollo de sus facultades y superaciones, y los errores a revertir.
Logrado esto y estando ubicados ya en nuestro “Espíritu en Proyección” realizamos un racconto de las experiencias y cotejamos sus resultados con el plan original, con lo planificado.
Si hemos completado el plan nos retrotraemos a nuestra esencia, a nuestro plano espiritual, “Espíritu Esencial”, con el siguiente proceso: Nos desprendemos de nuestro aspecto de mente y de nuestro aspecto de alma superior a medida que se graban en nuestra mente espiritual como sabiduría y poder de acción todos los desarrollos de nuestras facultades logrados, y en nuestra alma espiritual todas las superaciones realizadas, como purificación.
Si no hemos completado el plan procederemos a preparar nuestra próxima reencarnación como ya hemos explicado y volveremos, por lo tanto a repetir todos los procesos. Efectuaremos tantas reencarnaciones como sean necesarias para completar el plan.
Esa Mente Creadora, Ente Divino, Dios, Naturaleza, es absolutamente Justo y Perfecto como toda su creación, por lo tanto, la diferencia que existe entre los seres se debe, solamente, a que los más inteligentes son almas que han alcanzado mayor progreso evolutivo que las de los seres menos inteligentes. La inteligencia tiene que ver con la sabiduría espiritual que se alimenta de todas las experiencias positivas realizadas, a mayor sabiduría mayor inteligencia.
La vida humana es muy breve; el progreso espiritual que cada persona evidencia, sea poco o mucho, ha sido obtenido mediante reiteradas vidas humanas realizadas por el espíritu, o sea, mediante muchas encarnaciones sucesivas regidas por la ley de experiencias.
Cada una de esas vidas humanas, o encarnaciones, ha proporcionado al espíritu progreso, acorde siempre con el esfuerzo que ha realizado durante el tiempo que vivió como humano, o sea, durante el tiempo en que estuvo encarnado en el mundo.
Debemos mencionar ahora que el progreso evolutivo se logra tratando de eliminar de nuestra vida todas las reacciones negativas, como los celos, la envidia, el rencor, la ira, la vanidad, el egoísmo, el fanatismo y demás actitudes, y a la vez realzar nuestras virtudes, la fe, la humildad, la caridad, la fraternidad, el amor, la tolerancia, la solidaridad, la paciencia, desarrollando los aspectos de voluntad y libre albedrío que nacen con el ser. Logrando esto estaremos ante un gran avance en nuestra actual experiencia.
Nuestra voluntad es la que debe primar para no caer en pensamientos, sentimientos y hechos negativos y nuestro libre albedrío es el que nos permite discernir sobre lo bueno y lo malo, debemos escuchar más a nuestra propia conciencia. La voluntad está vibratoriamente ubicada por sobre nuestra mente, es decir que es el aspecto que puede llegar a dominar nuestra mente en la medida que la hallamos desarrollado convenientemente.
Cuando realizamos un hecho, tanto en palabras, pensamientos o acción física el proceso es el siguiente: interviene primero nuestra mente que es la que determina que hacer. Esta determinación puede basarse en experiencias asimiladas, en instintos de conservación, en reacciones ya experimentadas y que se convierten en rutinarias que muchas veces debemos de trabajar para cambiarlas. A veces este proceso mental, este análisis mental es tan rápido que no lo notamos pero siempre está primero.
Luego interviene nuestro aspecto emocional (alma) que es quien genera el deseo de realizar aquello que nuestra mente determinó.
Y por ultimo esta la acción del medio físico para consumar el hecho.
Todo este proceso a veces es tan rápido que pasa desapercibido para nuestros sentidos.



Desarrollo Espiritual



Como la Ley de Reencarnaciones conoce las necesidades definidas para esta encarnación por haberlas controlado en su nacimiento, prevé con anticipación el embarazo en la familia que se ha determinado. El ser en determinado momento del embarazo se incorporará a esa forma, en ese núcleo familiar.
En la etapa de la formación física del feto en el útero materno el ser que debe incorporarse a esa forma, si fuera necesario, produce cambios en la misma, preparando dicha materia de acuerdo a la necesidad de experiencia en esa encarnación. Esos cambios no son de apariencia física sino que son de funcionamiento, de expresión de los sentidos, etc.
Puede ser de atrofia de miembros, de deficiencias en algún funcionamiento, de una enfermedad, de todo aquello que necesite para cumplir con las tareas y experiencias elegidas.
Aquí caben algunas preguntas como ser: “Que pasa cuando el embarazo se interrumpe?”
“Que sucede cuando la experiencia se corta siendo todavía una bebe?” “Que pasa con un ser que nace con una deficiencia mental o física?”
En los dos primeros casos el ser que encarna para esas cortas experiencias lo hace solo por amor, pone de manifiesto todo el poder de su amor para una experiencia que es para el entorno y no para él. Pero aunque no logra hacer ninguna acción, el ser se ve beneficiado por haber puesto de manifiesto todo su amor ya que antes de encarnar debe preparar en el espacio su corta experiencia y además descender vibratoriamente al plano de encarnación, o sea que esto también hace a su evolución y progreso.
Debemos analizar que significa “descender vibratoriamente al plano de encarnación”, significa que el ser va haciendo descender la vibración de su punto evolutivo para poder ingresar en el plano siguiente y así sucesivamente hasta llegar al plano de encarnación. ¿Porque significa una gran tarea para ese ser? Porque al hacer descender su vibración su espíritu no puede manifestar toda su energía, todo su potencial espiritual, se ve limitado en su expresión, se ve como apresado en una materia muy inferior a su verdadera posibilidad.
Por lo tanto quien realiza esta tarea es un ser de un punto evolutivo muy avanzado que lo hace actuar solo por Amor. No hablamos aquí de seres en punto Crístico que son los que actúan para humanidades enteras.
En el caso de las enfermedades, por ejemplo una deficiencia mental, el ser puede estar revirtiendo un aspecto negativo a través del sufrimiento de esa enfermedad, pero no escapa esto a que el entorno también lo necesita.
Si ha puesto su mente al servicio del mal en alguna encarnación anterior, al verse imposibilitado de utilizarla plenamente sufre y ese sufrimiento le va a ser comprender que debe utilizarla solo para el bien.
No obstante debemos tener en cuenta que en casos excepcionales, seres muy evolucionados, por la fuerza de su amor, hacen este tipo de encarnaciones no solo para el entorno sino que en algunos casos también para ayudar a la ciencia.
También podemos observar que muchos de los casos de deficiencias mentales o físicas los seres que la padecen son un ejemplo de superación, demuestran amor hacia todos, no se rebelan ante su imposibilidad, viven con alegría a pesar de su dolor, y así esa tarea realizada ayuda a todos los seres que padecen algo similar, demostrando así que no necesitan este tipo de experiencias y las realizan para los demás.
No debemos rebelarnos nunca ante las experiencias que llegan a nuestra vida.
Debemos pensar que a través de las mismas ayudamos a todos nuestros semejantes que estén pasando por la misma prueba si no nos rebelamos, si aceptamos con humildad lo que nos esta pasando y si además ponemos nuestra mente en que podemos estar de alguna forma al servicio de la Ley.
Aquí aparece un nuevo concepto que son “los trabajos en línea” o “las tareas en línea”.
¿Que significa esto? Significa que cuando pasamos una determinada experiencia debemos pensar que con ella estamos ayudando mentalmente a todos lo seres encarnados que pasan por lo mismo o en experiencias similares.
Cuando llegamos a un determinado lugar debemos pensar que no es casual sino que debemos llevar a ese lugar y a todos los seres que allí se hallan nuestra vibración de amor, por ejemplo un sanatorio, un hospital, una estación de servicio, un supermercado, la visita a un médico, cualquiera sea el lugar. De esta manera estaremos cumpliendo con nuestra necesidad de expresar nuestra fraternidad, nuestro amor por el prójimo, nuestra solidaridad, con la tarea que todo ser trae cuando encarna.
En el desarrollo espiritual interviene la Ley de Experiencias, primero en el espacio, permitiendo al ser solo elegir las experiencias y superaciones para las cuales esta capacitado, y en el plano de experiencias para que le llegue a cada ser la experiencia y la prueba de superación que le corresponde en el momento en que se halla preparado para sortearlas. Por supuesto que el ser en uso de sus facultades y libre albedrío puede o no hacer la superación. Muchas veces se necesitan varias veces las pruebas para lograr la superación. Pero debemos tener presente que nada nos llega para lo cual no estemos en condiciones aplicando nuestra fuerza de voluntad y además que lo poco que logremos se va acumulando y sirve para la próxima experiencia.
¿Por que entonces si existen evidencias tan variadas y lógicas, a las personas les es a veces difícil o les causa temor aceptar la reencarnación?
Quizá la respuesta pertenece a lo íntimo de cada ser, quizá la no aceptación de esta ley se halla relacionadas a los prejuicios, a las costumbres, a la educación y alguna medida a la comodidad al tener a quien "echarle la culpa" de nuestros males o dificultades.
Es más fácil decir: ¡Es la vida! ¡Es el destino! ¡Es Dios que nos castiga! ¡Son las circunstancias! ¡Es la casualidad!, porque si no existe la reencarnación no somos tan responsables de nuestra vida, de nuestras pruebas, de nuestras circunstancias, de nuestras elecciones, en definitiva de lo que nos pasa.
El saber de esta ley implica absoluta responsabilidad de nuestros actos, sentimientos y pensamientos, y de todo lo que nos ocurre en la vida.
Habría otra pregunta que trataría de invalidar lo expuesto y es ¿por qué no nos acordamos de las otras vidas con mayor facilidad o de las planificaciones que realizamos antes de nacer?
Varias son las razones del olvido, pero todas tienen que ver con el amor y la justicia de las leyes.
En primer lugar el recuerdo del pasado nos quitaría libertad de acción en esta nueva experiencia, porque permaneceríamos atados a odios, rencores, o formas enquistadas de proceder que solo el olvido momentáneo del pasado nos permite superar.
Que pasaría si recordáramos que fuimos esclavos romanos, que luchamos en la arena del Coliseo, no estaríamos llenos de rencor, de odio, de venganza? Y si detectáramos en esta vida a quienes nos sojuzgaron? Como actuaríamos?
Por otra parte el recuerdo de hechos violentos o traumáticos que hayamos podido sufrir en otra existencia nos acarrearía culpabilidad o resentimiento, según las circunstancias, y no nos ayudaría a transitar por la senda del progreso con una visión más optimista.
La vida debe ser encarada con fe, con alegría, con esperanza, con optimismo, sin miedos ni temores.
Pensemos que las existencias pasadas no están grabadas en nuestro cerebro actual, órgano físico donde se manifiesta nuestra mente espiritual y que recibe solamente las informaciones de la existencia presente y que se destruye al desencarnar, sino que se encuentran en nuestro Espíritu esencial que permanece en su plano, de acuerdo a su punto evolutivo.
Otra objeción es que si olvidamos el pasado es como perder el tiempo y estar aprendiendo siempre de nuevo.
En realidad lo que olvidamos es la forma en que aprendimos o adquirimos una experiencia positiva o negativa, no la experiencia en sí.
Por ejemplo: desarrollamos la voluntad a través de diferentes vidas. Esa voluntad no se pierde al morir el ser sino que forma parte del espíritu que existencia tras existencia va desarrollando sus virtudes y redimiendo sus errores. Esa fuerza de voluntad la podremos emplear y acrecentar en la vida actual aunque no recordemos las experiencias anteriores en las cuales la hemos adquirido: surge naturalmente de nosotros y forma parte de nuestra personalidad. Lo mismo sucede con cualquier otro aspecto.
Así, conscientemente o inconscientemente de la existencia de las leyes superiores que nos guían y conducen, transitamos el camino del progreso haciendo uso de nuestro libre albedrío mediante el cual decidimos sobre situaciones, conflictos, circunstancias de vida que nos harán responsables de nuestros actos, pensamientos y sentimientos.
El poder acceder a estos conocimientos puede llevar serenidad a nuestros corazones y lucidez a nuestra mente en momentos de lucha y situaciones conflictivas de vida.
Nos dará esperanzas y seguridad inquebrantable en el amor, previsión y justicia divina que brinda a cada ser los caminos necesarios para su evolución. Un camino en el que nunca estamos solos porque la separación física de los seres que amamos no significa separación afectiva o espiritual. Por el contrario, los lazos de amor, cariño, amistad verdadera, hermandad, trascienden las fronteras y alimentan a nuestros espíritus que con sencillez, fortaleza y alegría seguimos transitando el camino de la evolución.
No creo que nadie, excepto los materialistas, les sea difícil aceptar la razón de esta ley. Son muchas las organizaciones científicas, filosóficas, religiosas o sectarias que creen de plano en la reencarnación.
"Los brahmanes enseñan que las almas están revestidas de un cuerpo sutil, el cual, encerrándose a su vez en una gruesa envoltura, las acompaña en todas sus transmigraciones conservando así su individualidad".
Los egipcios creían también en la inmortalidad del alma.
En la China, Lao-Tse el gran filósofo predica la vida eterna y la trasmigración de las almas.
Igualmente los filósofos de Grecia, y entre ellos Platón "enseñaba que las almas eran preexistentes al cuerpo".
En el cristianismo encontramos que el mismo Jesús dice: "En verdad, en verdad os digo que nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo...".
La liturgia Católica dice:
Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;
Nació de Santa Maria Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos; y subió a los cielos, está sentado a la derecha del Padre, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.
Ahora, ¿no siente el hombre en su conciencia que es eterno, que es una partícula del Alma Universal? Analizándolo bien, una sola vida no bastaría para adquirir todos los conocimientos que poseen ciertas personas. En la vida práctica nos convencemos fácilmente: ¿cuántas veces no tenemos que repetir una lección o experimento para aprenderlo? Sin embargo, muchos realizan obras de arte y ponen de manifiesto extraordinarios dones y singular maestría en la ejecución de ciertas obras, descollan en las ciencias como eminentes científicos. Esas facultades innatas, como suelen llamarse, se aprendieron o desarrollaron en existencias anteriores o solo es la casualidad, el azar en el nacimiento o la injusticia divina que permite que unos sean muy inteligentes y otros no.




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  - Universalidad de las Religiones
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Capítulo 2
  - Aspectos Humanos y Aspectos Espirituales
  - Clasificación de las vibraciones
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  - Ley de Evolución
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Capítulo 8
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Capítulo 11
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Capítulo 12
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Capítulo 18
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Capítulo 19
  - Tipos de Vida – Mental – Astral – Física



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